Elecciones en Alemania: las urnas como laboratorio político

El mejor indicador termopolítico no es una estadística, ni una encuesta, ni siquiera un artículo de prensa o un reportaje. Es la Prueba del Padre.

El Padre es aquella figura que cada domingo madruga sin necesidad de hacerlo, y baja a comprar la prensa con la reverencia que destilan las personas que durante años no compraron prensa porque no era libre. El Padre puede ser tu propio padre, o un familiar cercano, o ese señor que se sienta en el banco de la plaza cada domingo a leer la prensa. El Padre es aquel que, sin ser un experto en política, deportes, economía o internacional, desprende un conocimiento general cincelado a fuerza de leer prensa durante años que le hace reconocer los acontecimientos importantes de los que son mero ruido comunicativo.

Hoy, bastaría hacer la Prueba del Padre caminando por la plaza para saber que es un día importante en Europa. Porque hay domingos donde el Padre está más relajado, con una media sonrisa y dejando que el sol le toque la cara mientras lee. Pero hoy está más encorvado hacia delante, el ceño más fruncido, el gesto más tenso. Porque hay elecciones locales y federales en Alemania, a cuatro semanas vista de las elecciones para la Cancillería. Sajonia, Turingia y el minúsculo estado federal del Sarre celebran elecciones que van a ser claramente un espejo en el que medir resultados para dentro de un mes, y sobre todo, alianzas de gobierno que serán a todas luces necesarias.

Tomemos el Delorean para viajar cuatro años atrás en el tiempo.

2005. Elecciones a la Cancillería. La erosión política de Schröder, canciller del SPD (Partido Socialdemócrata Alemán), le presenta ante el electorado como acabado tras 7 años en el poder y aprobar toda clase de recortes sociales que minaron la enorme base social con la que accedió al poder. La campaña arranca con Angela Merkel, candidata del CDU (Partido Democristiano Alemán), con más de 15 puntos de ventaja; pese a su absoluta inexperiencia en tareas serias de gobierno, Merkel ha logrado ganarse las simpatías de muchos alemanes, más allá de su ideología política, por haber conseguido la jefatura de un partido tan rígido como el CDU siendo una mujer, y procediendo además de la antigua Alemania del Este. Merkel, pese a estos logros objetivos, no consigue conectar con el electorado, mientras que Schröder hace una campaña agresiva y efectiva, infundiendo el “miedo a la derecha”, que obra el milagro: el día de las elecciones, decenas de miles de personas que, desencantados con sus políticas neoliberales, juraron que jamás volverían a votar al SPD, lo hicieron para frenar a Merkel y el peligro que suponía, consiguiendo que CDU y SPD presenten un empate técnico a escaños en el Bundestag (parlamento alemán). En la sede del CDU, que había conseguido un espectacular aumento de votos, reinaba un ambiente de funeral, mientras que en la del SPD, que había caído notoriamente, imperaba una alegría que rayaba en lo irreflexivo. Esa noche, Schröder cometió el error de presentarse como vencedor, y de humillar públicamente a Merkel diciéndole que “ni se le ocurra pensarlo: no vamos a pactar con usted“. Muchos interpretaron esas palabras como una afrenta, un gesto innecesario que jamás se hubiera atrevido a lanzar de haber sido Merkel un hombre. Las simpatías empezaron a deslizarse claramente hacia Merkel en las semanas posteriores a las elecciones (donde cientos de encuestas preguntaron a la nación qué salida cabía, si nuevas elecciones o un gobierno de unidad nacional), forzando al SPD a apartar de la primera línea política al excanciller Schröder y a quedar expuesto a la voluntad del CDU.

Merkel ahí demostró por qué había conseguido la jefatura del CDU: utilizó las encuestas para marcar el tempo político. Mientras muchos la presionaban para formar un Gobierno Jamaica (en Alemania, los partidos políticos tienen colores, y Jamaica sería el CDU (democristianos de derecha, negro), FDP (liberales, amarillo) y Die Grüne (los verdes, evidentemente verde), Merkel analizó la situación política de una forma impecable: era mucho más inteligente formar una gran coalición con el SPD. De esta manera, anularía gran parte de su base social, que jamás perdonaría a los dirigentes del SPD haberse bajado los pantalones ante el CDU, y a su vez, robaría las iniciativas socialdemócratas del gobierno para atribuírselas y darle al CDU un perfil social que jamás había tenido en 60 años de historia.

El tiempo ha dado la razón a Merkel: la entrada en el gobierno del SPD ha destruido su respaldo social y ha sumergido al partido en una gran crisis de identidad que se ha saldado con tres candidatos oficiales a Canciller en cuatro años (Mathias Platzeck, Kurt Beck y ahora Frank Walter Steinmeyer), además de reforzar en el electorado la impresión de que todas las medidas sociales del gobierno en la pasada legislatura no han provenido del SPD, sino del CDU.

El resultado: a cuatro semanas de las elecciones, el SPD se mantiene alejadísimo de cualquier opción de volver a la Cancillería, perdido a 14 puntos del CDU, quien obtendría entre un 37 y un 40% de los votos. Ante este panorama, las palabras que más se escuchan en cualquier tertulia política son Schwarz-Gelb (negro-amarillo), la coalición soñada con liberales que permitiría al CDU aplicar a cuchillo todas las medidas de desmantelamiento del estado del Bienestar y dinamización de la economía que pretende.

Pero antes de llegar ahí, la primera prueba de fuego es este fin de semana: elecciones federales en el Sarre, Turingia y Sajonia, y elecciones locales en Renania del Norte-Westfalia. Naturalmente, los resultados serán siempre de alcance reducido, debido a las particularidades de estos estados, pero los analistas políticos están expectantes: ellos también han hecho la prueba del Padre, y el resultado es positivo.

Peter Müller (CDU) intentará mantenerse en el poder pactando con el FDP. ¿Será suficiente?

Peter Müller (CDU) intentará mantenerse en el poder pactando con el FDP. ¿Será suficiente?

En el Sarre, pequeña región fronteriza con Francia, el CDU ha gobernado en la última legislatura con un apoyo cercano a la mayoría absoluta. Sin embargo, la irrupción del partido de izquierda Die Linke a nivel federal, capitaneado por Oskar Lafontaine (ex-primer ministro del Sarre, por entonces en el SPD y el cual abandonó ante su deriva centrista), ha desestabilizado el reparto clásico de votos. Die Linke le robará un buen porcentaje de votos al SPD, pero indirectamente hará aumentar el porcentaje total de votos a la izquierda, robando base al CDU, que necesitaría una coalición para mantenerse en el poder. El ligero aumento del FDP puede asegurar la mayoría, y servir de primer ensayo al pacto federal que se presume en Octubre. Atención al NPD: el partido neofascista rozó el 4% en las pasadas elecciones, y podría rozar la entrada en el parlamento del estado federado, aunque se presume improbable.

>>> PREVISIÓN DE VOTO EN SAARLAND (SARRE)

CDU 38% || SPD 26% || Linke 15% || FDP 9% || Grüne 6% || otros 6%

Holger Apfel celebra la entrada en el parlamento sajón en 2005 con un gesto... casual

Holger Apfel celebra la entrada en el parlamento sajón en 2004 con un gesto... casual

En Sajonia, las cosas se presumen, como poco, más ásperas. El CDU ha sido, desde el hundimiento de la Alemania comunista, la fuerza más votada en este estado del Este, uno de los más depauperados de todo el país, con una industria obsoleta y una tasa de paro cercana al 13%. Las dos grandes fuerzas siempre han sido el CDU y el antiguo PDS, heredero del SED (partido comunista único en los tiempos de la dictadura) y antecesor de Die Linke. Sin embargo, en las últimas elecciones el CDU perdió más del 15% de votos y se vio obligado a trasladar al parlamento sajón la Gran Coalición con el SPD, fuerza aquí minoritaria pero suyo apoyo aseguraba la gobernabilidad en un estado problemático y extremo: los postcomunistas suman casi el 24% de los votos, y el partido neofascista NPD obtuvo en 2005 el 9’2% de los votos y 8 diputados. En las elecciones de hoy, el NPD parece hundirse por debajo de la línea del 5%, lo cual le dejaría fuera del parlamento, mientras el FDP doblaría su porcentaje. Encaje de bolillos espera mañana a las fuerzas políticas sajonas.

>>> PREVISIÓN DE VOTO EN SACHSEN (SAJONIA)

CDU 38% || Linke 21% || SPD 13% || FDP 11’5% || Grüne 6% || NPD 4’5% || otros 6%

En Turingia, el otro ex-estado-del-Este que celebra elecciones, el mapa político parece ampliarse en estas elecciones: en 2004, sólo el CDU, el SPD y Die Linke obtuvieron representación parlamentaria, quedando la mayoría absoluta en manos del CDU, pese al espectacular aumento de la izquierda postcomunista. Ahora, sin embargo, el hundimiento del partido democristiano hará imposible que mantenga el poder… al menos, en soledad. Verdes y liberales entrarían en el parlamento, abriendo las posibilidades para un pacto jamaicano. Quizá es la elección con menos emoción, dado que parece claro que CDU y FDP se entenderán con facilidad y pueden convencer a los Verdes de sumarse al Gobierno en su primera entrada en el parlamento federal. Y al menos, aquí el NPD no parece convencer a tanta gente como en otros estados, afortunadamente. No obstante, queda vigilar cómo reacciona el electorado ante los planes todavía frustrados de salvación de Opel, dado que es en este estado donde tiene una de sus sedes, y donde un posible cierre podría dejar a miles de personas en la calle si el gobierno de Merkel no maneja bien sus cartas.

>>> PREVISIÓN DE VOTO EN THÜRINGEN (TURINGIA)

CDU 34% || Linke 24% || SPD 19% || FDP 8% || Grüne 6% || otros 9%

La prueba del Padre funciona: si has llegado hasta aquí, estarás pensando en cómo todo esto puede influir a nivel alemán y europeo. La primera prueba está en marcha. Veamos hasta dónde llega el fuego.

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