El valor de la disidencia


Disidencia es una palabra en desuso. En decadencia.

disidir.
(Del lat. dissidēre).

1. intr. Separarse de la común doctrina, creencia o conducta.

A nadie le gusta que le digan que pertenece a la común doctrina. Todos queremos ser especiales, pero compramos en El Corte Inglés. Todos queremos ser diferentes, pero seguimos soportando bisbaladas en la radio. Todos somos inteligentes como individuos, pero nos comportamos como borregos cuando nos juntamos más de tres.

La disidencia nace siempre de la inteligencia. De la disconformidad crítica con lo que vemos y lo que pensamos que debería de ser el mundo que nos rodea. Sólo una persona inteligente puede enarbolar la bandera de la disidencia y romper tabúes. Dogmas escritos o no, que tratan de jerarquizar nuestra vida y regularla más allá de la libertad de elección. Por eso la disidencia siempre ha tenido un significado político: porque los partidos son, como las religiones, máquinas de triturar individuos en aras de una identidad colectiva o corporativa.

Por eso disidencia es sinónimo de purga. De consecuencias. Y lo que es peor: de un linchamiento moral de todos aquellos que no se han atrevido a ser disidentes y de los que no saben qué es la disidencia.

¿Conocen ustedes la fábula de los monos?

  1. metes 20 monos en una habitación cerrada.
  2. cuelgas un plátano del techo y pones una escalera para poder alcanzarlo asegurándote de que no exista ningún otro modo de alcanzarla que no se a usando la escalera.
  3. instalas desde el techo y en toda la habitación un sistema que haga caer lluvia de agua helada, cuando un mono empieza a subir la escalera.
  4. los monos aprenden rápido que no es posible subir la escalera evitando el sistema de agua helada.
  5. luego, reemplazar uno de los 20 monos por uno nuevo. Inmediatamente, va a intentar subir la escalera para alcanzar el plátano y sin entender por qué, será apaleado por el resto de monos.
  6. reemplazar uno de los viejos monos por otro nuevo. Entonces será apaleado también y el último mono introducido antes que éste, será el que más fuerte de pegue, sin saber por qué le está pegando.
  7. continuar el proceso hasta cambiar a los 20 monos originales y que queden únicamente monos nuevos.
  8. ahora ninguno intentará subir la escalera, y más aún, si por cualquier razón a alguno se le ocurriese pensarlo, éste será apaleado por el resto de los monos y lo peor es que ninguno de los monos tendrála menor idea del porqué de la cosa.

Jamás se ha escrito un mejor ejemplo del funcionamiento de una empresa. En ningún trabajo se ampara la disidencia. Porque aquí las cosas siempre se han hecho así. Da igual que uno tenga una idea que mejore el proceso: siempre será rechazada. Y apaleado por monos que desconocen el motivo por el que están linchando a alguien.

Pese a lo triste que resulta el ser humano en dichas circunstancias, sigue habiendo disidentes.

Mírenle. Un hombre ante 100 millones de personas para escuchar música. 100 millones de personas reunidas ante los televisores de media Europa. 100 millones de personas esperando escuchar una música que ya han escuchado otros 100 millones de veces, pero reformulado nuevamente. Una balada babosa o lo que los ignorantes musicales llaman un ritmo pegadizo. Y ante esa gente, aparece un hombre con el valor para subirse ahí, coger una guitarra del todo a cien y abofetear a quienes llaman música a un festival caduco, obsoleto y que en realidad es un insulto a la palabra música.

Alguien con el valor necesario para ser disidente.

No hay que engañarse por el formato. La disidencia es un ejercicio de inteligencia: de saber navegar fuera de los cauces esperados en los que uno se comporta como se espera que se comporte. Como debe. Este hombre es una bofetada en los tersos rostros llenos de bótox que vomitan puntos en conexión por satélite. Este hombre simboliza el asco y la rebeldía contra un engendro de festival que simboliza cualquier cosa menos música. Porque tomarse en serio Eurovisión es propio de países subdesarrollados con ganas de ascender en el ránking europeo y de incultura galopante, como bien indicaba un comentario en ElPaís.com.

Ahora vendrán los monos a dar palos a un hombre que fue a reírse de la caspa y volvió con 55 puntos. Que cuadruplicó a Reino Unido y a Alemania y que le sacó dos puestos a Suecia, que llevaba a una doble de Donatella Versace que los grandes medios daban como favorita de no se sabe qué.

Como un André Bretón con guitarra del todo a cien, abofeteó ayer a toda esa legión de indocumentados que llaman música a la repetición compulsiva de un modelo musical degenerado. Se rió de Europa en su cara. Y le pusieron por delante de 9 países que todavía piensan que Eurovisión va de música.

Viva la disidencia.

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9 pensamientos en “El valor de la disidencia

  1. Je, verdad como un piano, si me permites una expresión tan tosca.
    Más que los anuncios de politonos y de juegos para móvil basados en este personaje, me han cansado los rasgamientos de vestiduras por el hecho de que el Chikilicuatre ¿nos? haya “representado”. Y así, gente que mira al infinito cuando les preguntas dónde están los instrumentos que suenan en la canción de la tía buena eslava, de repente aman Eurovisión. Gente que no saben distinguir una guitarra de un violín. Gente que nunca escucha música.
    Eurovisión tendría algún sentido estético si cada país mandase una muestra de su patrimonio musical. Eso no cambiaría el inevitable y evidente mercachifleo de “points”, pero supondría un escaparate de la riqueza musical de este continente. (Y todo el mundo sabe que Israel es parte de Europa XD). Ya que es el festival alejado de cualquier gusto musical que es, mejor tomárselo con humor. Pero a la gente le ha tocado el honor patrio.
    P.D.: De la crisis alimentaria nadie me ha transmitido su indignación hoy.

  2. Hombre, pues no.
    “Disidencia”, precisamente, no es lo de Chikilicuatre. A ti lo que te pasa es que eres un romántico. Y conste que soy la fan número uno desde que lo vi en Buenafuente, viva el descojone eurovisivo y el producto tupé, y la cena chikichiki en casa de Marta. Pero disidencia, no. Acaso conveniencia, o habilidad o genio televisivo. Pero Chikilicuatre no es un disidente: la prueba es que va, y además, se forra. Disidente es el que ni va, ni enciende la tele, ni le importa un carajo Eurovisión, ni saca millones en publicidad a costa de decir que es un disidente. Disidente es el que no da un duro para la causa, ni lo recibe. Chikilicuatre es humor, es inteligencia, es aprovechar el petardeo (dios, lo de Rusia fue muy fuerte) y exprimirla hasta el último euro. Una leche, disidente. El tío ha visto el cielo abierto, y Buenafuente el Paraí$o. O sea.

    PD: me troncho con lo del doble de la Donatella Versace. Y no me digas que la de Portugal no es Soraya Saenz de Santamaría en versión Botero.
    xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    ;***

  3. Es más: creo que lo de Rusia, fue tan petardo tan petardo tan petardo, con el del estradivarius, el bustamante y “la patinadora”, que creo que ellos sí que ganaron a costa de reírse del personal. Lo de la loca sobre patines, yo al principio pensé que iba en serio. Pero al saber quién era el patinador, http://www.youtube.com/watch?v=y5ySzNg0BOg
    me he convencido de que todo era una gran coña rusa.
    Ellos sí que saben.
    8-DDD

    PD: (pal que no lo sepa, Plushenko es Dios. Lo ha ganado todo en esta vida sobre unos patines. Y encima sabe reírse).

  4. M,

    la cosa está clara. Mira la declaración:

    “Arriving back at Heathrow from Belgrade, where the 53rd contest was staged, Wogan said: “You have various blocs voting. We’ve got nobody to vote for us.” ”

    Acabáramos. Que si tuvieran un bloque de la Commonwealth, les parecería maravilloso.

    En tal caso, la esperanza de España es la inclusión de toda América Latina en las próximas ediciones. Porque si Rusia, Israel, Turquía y Azerbaiyán son Europa, ¿por qué no lo va a ser Argentina o Brasil?

  5. estimada Maremaris,

    no puedo estar más en desacuerdo contigo. Y me explicaré.

    Disidente no es el que no va, no se deja el dinero y pasa olímpicamente del tema. Disidente es el que le dice a alguien a la puta cara que es una escoria extinguible. Disidencia no es hacer mutis, sino abofetear. Salirse en silencio es conceder una victoria.

    Y ojalá Rusia fuera una coña. Pero basta escuchar cualquier emisora de radio para saber que no lo es. En absoluto.
    ;)
    :*

  6. Disidencia es un concepto demasiado cargado como para tomarlo a la ligera. En teoría debería ser algo imposible de vender, tan corrosivo para el sistema como para que solo pudiera ser anulado sin posibilidad de recuperación. La operación Chikilicuatre ha reportado buena pasta a los señores Buenafuente y Aragón, además de haber incrementado la audiencia del execrable concursito. Desde los politonos y el aprovechamiento publicitario del personaje, ha sido todo una estrategia de marketing en la que han jugado con el posicionamiento intermitente en el mercado de muchos de nosotros.
    Para lo que sí puede que sirva es para cuestionarse si es posible la crítica al sistema desde dentro, sin que esta se convierta en un refuerzo que, como mucho, sanea aquellas partes más podridas. Nada más, porque ¿existe algo que no se pueda vender o que no sirva para vender algo hoy en día?
    Un saludo

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