sobre la estandarización de la miseria


miseria

Durante décadas, las naciones se han diferenciado entre sí por más cosas que una simple bandera. Un entramado distinto de leyes, costumbres, usos y redes de transporte. Por ejemplo. Las legislaciones laborales de cada país eran otro de los terrenos abonados a la diferencia, y si alguien tiene la inmensa suerte de conocer varias lenguas, puede explorar ese terreno personalmente, aventurarse en otros universos, oler otro aire, caminar por lugares donde las avenidas no se llaman avenidas.

Sin embargo, en este proceso cancerígeno irreversible llamado globalización (que deberíamos llamar ya “estandarización”), los países se pliegan a normas macroeconómicas que ni mucho menos flexibilizan la fuerza de trabajo, pese a utilizar ese término. La única flexibilización generalizada es el abaratamiento del despido, cuando en realidad el término de flexibilización pretendía -ilusión que no falte- horizontes por aquel entonces prácticamente de ciencia ficción, como el teletrabajo.

Por supuesto, toda esta jerga sólo la utilizan los que tienen la sartén por el mango. La gentuza abúlica e inútil que jamás será despedida y que suele ser quien decide los despidos.

A los demás, nos quedan los hechos.

Hecho: España es una gran reina de la estandarización de la miseria laboral. Diversas reformas laborales ante las que se protestó poco o nada se instalaron para asegurar a España la competitividad necesaria para el siglo XXI.

Hecho: España no es una vanguardia de las peores medidas importadas de la peor parte del modelo económico norteamericano. Sólo es el niño pelota y marginado que trata de caerle más simpático a sus compañeros siendo más chulo que ellos, más gracioso que ellos, más brutal que ellos.

Hecho: Mientras España instala los modelos norteamericanos de forma plena, sonriendo con el orgullo con el que sonreían los revolucionarios analfabetos rusos en los años 20 cuando descubrieron la electricidad y pensaban que eso lo habían inventado los soviets, el resto de Europa lleva años lanzada a ese proceso de fascismo económico llamado precaridad laboral.

Hecho: Dentro de Europa, hay países que han abrazado el nuevo modelo económico que beneficia a los de siempre con el fervor integrista de quien acaba de dejar el tabaco y da la brasa a todos sus conocidos para que lo dejen, y hay países que lo han incorporado dentro de sus propios marcos laborales, en general bastante más respetuosos con el trabajador y que niegan la imposibilidad técnica de la esclavitud.

Hecho: Cuando uno de los países que no generalizan la aplicación de modelos laborales esclavistas comienza a dar cada vez más hueco a ofertas insultantes, es que algo terrible está sucediendo.

Hecho: Hoy en día, en Alemania, uno puede encontrarse una oferta así:

Trabajador con 3 idiomas, jornada de 42 horas semanales, puesto de trabajo a 1,5 horas de tu residencia, se trabaja también dos fines de semana al mes, horario de trabajo variable entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde (variable quiere decir que la empresa decide cada semana qué horario te toca), por ett, ningún complemento de transporte, sueldo neto…

980 euros al mes.

Algo muy terrible se cierne sobre todos nosotros. Porque si estas ofertas están aquí antes de que llegue la crisis -con la misma procedencia que estos modelos infernales y vergonzantes, los EEUU-, qué horizonte de futuro nos espera a todos.

…bueno, a mí me la pela, yo tengo trabajo, será el comentario mayoritario de quien lea esto.

…Consérvalo si puedes.

-Próxima entrega: sobre la literatura como fenómeno de bajura.

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2 pensamientos en “sobre la estandarización de la miseria

  1. Ayer mismo se podía leer en los periódicos que cadaver del ex-batería de Abba fue encontrado degollado en su casa.

    Hoy podemos leer que los forenses han determinado que fue un accidente doméstico. Un accidente doméstico por el cual alguien se auto-degolla. xD.

    Por lo tanto, tenemos dos hechos, uno acontecido 24 horas después que el otro.

    Y el segundo hecho es algo más que eso. Es un hecho que modifica al primero hasta el punto de darle otra dimensión. Si pasamos por alto el segundo hecho, el primero queda sesgado, distorsionado, irreal, en definitiva, es inútil.

    Por eso hay que tener mucho cuidado cuando se habla de hechos. Un hecho se determina tras decir cuál es su trasfondo, su “qué”, su “cómo”, su “por qué”…. ya sabes, las 6 w’s. Quitar una variable interesadamente a un hecho lo pervierte y lo convierte en “tu” hecho.

    Por eso voy a permitirme inaugurar tu espacio de comments pervirtiendo los hechos a mi modo y parecer, que es una de las actividades preferidas de ambos:

    Hecho. En España en los 90 se abarató el despido (liberalización del empleo, lo llamaban), se crearon las ETT’s bajo la premisa de que lo idóneo era repartir el poco empleo que había entre todos. España no tiene asegurada la competitividad y tiene un futuro muy negro por delante, económicamente hablando. El consumo es interno y la exportación apenas existe. Los USA, Francia, Alemania y Reino Unido generan riqueza a través de sus exportaciones (vaya, al final la globalización no es tan mala, cuando te permite colocar tu Opel, Renault, Audi o Rover a un ejecutivo neocon de algún país corrupto de África o Asia).

    Hecho. La falta de competitividad española, que existe, y que va a seguir existiendo, es más mérito de los hermanos mayores alrededor que demérito propio. Mientras España vivía 40 años de autarquía otros países empleaban el Plan Marshall para tomar posiciones en la carrera industrial y tecnológica. Claro, a España nadie le interesaba liberarla de una dictadura tan amigable, sobre todo cuando los USA la usaban como enclave estratégico militar en la época del telón de acero. No son fáciles las cosas cuando no nos ayuda ni Dios. Para entender el ahora hay que tener muy presente el pasado. Saber de dónde venimos y comparar en términos relativos. Cómo estábamos hace 50 años, cómo estamos ahora. No hacerlo es un ejercicio de obscena frivolidad y una falta de respeto hacia las generaciones que nos preceden. Tenemos que hablar más con nuestros mayores.

    Hecho. El modelo macroeconómico norteamericano y el español no podían parecerse menos. Sólo el PIB de cada país, el sistema tributario, el gasto público, la inversión privada y sobre todo las importaciones y exportaciones. Las cifras macroeconómicas referente a sectores productivos no pueden ser más opuestas. España dobla a los USA en porcentaje de producción agrícola. En los USA la reserva federal inyecta dinero para reactivar la economía, en España los bancos gozan de gran salud debido al auge del ladrillo = hipotecas. No lo aplaudo, sólo digo que no veo tales similitudes en el modelo. En otras palabras, manzanas y naranjas.

    Hecho. La crisis no va a llegar, llegó hace años, por lo menos en el país del que hablas en la oferta laboral. Una mitad del país tiene índices de paro cercanos al 20%. El poder adquisitivo se pierde, se sube el IVA un 3% a costa de bajar el impuesto de sociedades, lo cual no beneficia el consumo interno. Se deslocalizan plantas de producción hacia otros países, donde las condiciones son mucho peores de lo que serían en el país de origen. En definitiva, patrocinan la precariedad laboral a costa de llevarla fuera de su país.

    Estos son también hechos. Al menos son los míos.

    Un abrazo!

    ***:

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